Monitorización de la profundidad anestésica: una deuda pendiente en Argentina
- Dra.Soledad Agasso Nadal
- 22 mar
- 4 Min. de lectura

Introducción
La seguridad del paciente es hoy un principio irrenunciable en cualquier estrategia de atención
quirúrgica moderna. En anestesia, ese compromiso se traduce en herramientas que permitan no
solo inducir y mantener el estado anestésico, sino también monitorearlo en tiempo real. La
monitorización de la profundidad anestésica (MPA) responde a esa necesidad.
Más que un indicador numérico, representa una filosofía de anestesia adaptada: personalizada, eficiente y ética.
En este artículo exploramos los fundamentos científicos, la evidencia clínica, y los resultados de
una encuesta nacional realizada a 235 anestesiólogos en Argentina, que reflejan el estado actual y
los desafíos de implementación de esta herramienta clave.
¿Qué es la MPA y por qué importa?
La MPA consiste en el uso de tecnología basada en electroencefalografía procesada para estimar
el grado de hipnosis del paciente bajo anestesia general. Herramientas como el índice bi-espectral
(BIS), la entropía o la espectrografía permiten traducir la actividad eléctrica cerebral en valores
objetivos que guían la titulación de anestésicos. Esta información es crítica para evitar los extremos
peligrosos de sobredosificación o infra dosificación. La primera puede conducir a inestabilidad
hemodinámica, depresión neurológica prolongada y mayores costos. La segunda, al despertar
intraoperatorio, con consecuencias psicológicas graves como el síndrome de estrés postraumático.
Evidencia científica de impacto
Diversos estudios multicéntricos han demostrado beneficios concretos del uso del BIS y otras
tecnologías de MPA. Entre los principales hallazgos se incluyen: reducción del riesgo de
consciencia intraoperatoria en hasta un 82%, menor consumo de anestésicos, mejor recuperación
postoperatoria, y menor incidencia de delirium en adultos mayores. Chan et al. (2013) demostraron
que el BIS reduce el deterioro cognitivo posquirúrgico en pacientes geriátricos. Myles et al. (2004)
lideraron el ensayo B-Aware, que marcó un hito en la valoración de esta tecnología como estándar
de calidad en pacientes de alto riesgo.
Encuesta Nacional: una mirada local En 2024, realizamos una encuesta anónima a 235 anestesiólogos argentinos, de instituciones públicas y privadas.
Los resultados fueron reveladores: aunque el 94% considera que la MPA
debería ser un estándar en anestesia general, el 43% afirma no utilizarla nunca. Entre quienes sí
cuentan con equipos, el 85% usa tecnología BIS. Las principales barreras detectadas fueron: costo
elevado de los sensores (un tema recurrente en entornos públicos), falta de capacitación específica
y escaso apoyo institucional. Este último dato refleja un problema cultural: la seguridad sigue
dependiendo más del criterio individual que de políticas institucionales estandarizadas.
Anestesia adaptada y el enfoque multimodal
La literatura científica moderna insiste en la necesidad de abandonar el enfoque único de
monitorización clínica. Jacquens et al. (2023) señalan que la MPA debe entenderse dentro de un
abordaje multimodal que incluye parámetros clínicos, farmacológicos, electroencefalográficos y
fisiológicos. Herramientas como la entropía o el índice de analgesia nociceptiva (ANI) permiten
evaluar no solo el componente hipnótico, sino también el nociceptivo de la anestesia. De este
modo, se avanza hacia una anestesia balanceada, personalizada y ajustada a cada paciente,
procedimiento y contexto clínico.
Reflexiones finales y desafíos pendientes
El camino hacia una anestesia segura incluye, sin lugar a duda, la incorporación sistemática de la
MPA como estándar. No se trata solo de adquirir tecnología, sino de transformar la cultura
anestésica con más formación, actualización y compromiso institucional. Como lo plantea la APSF
(2019), anestesiar sin monitorear el cerebro equivale a conducir a ciegas. La información obtenida
en nuestra encuesta confirma que hay voluntad profesional para avanzar en este sentido. El
desafío ahora es lograr que esa voluntad se convierta en políticas concretas. La implementación
efectiva de la MPA no es un gasto, es una inversión en seguridad, calidad, eficiencia... y respeto
por el paciente.
Referencias
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Agasso Nadal, S. (2024). Encuesta Nacional sobre el Uso de la Monitorización de la Profundidad Anestésica
en Argentina [Estudio no publicado].
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Jacquens, A., Simony, M., Besnard, A., Dupont, J., & Degos, V. (2023). Vigilancia de la profundidad de la
anestesia general. EMC Anestesia-Reanimación, 49(1). https://doi.org/10.1016/S1280-4703(22)47393-2
Sice, P. J. A. (2003). Depth of Anaesthesia. Update in Anaesthesia, 20, 1-9.
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